Psiquiatría Ortomolecular / Definicion:

Escuela del pensamiento teórico, la cual propone que las enfermedades psiquiátricas son debidas a anormalidades bioquímicas que resultan en un aumento de la necesidad de substancias específicas, tales como las vitaminas. El tratamiento consiste en la administración de grandes cantidades de vitaminas, oligoelementos y otras substancias.
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jueves, marzo 03, 2011

Más vitaminas y menos prozac (Integral)

Más vitaminas y menos prozac (Integral)

Vitaminas, minerales y otras sustancias presentes en los alimentos se han mostrado eficaces, a grandes dosis, para prevenir y mejorar las enfermedades emocionales y psíquicas. Texto: Juan Carlos Mirre

La importancia de los suplementos alimenticios en relación a los desequilibrios mentales lleva investigándose desde hace más de 50 años y, en la actualidad, pocos dudan de su eficacia, a excepción de la medicina psiquiátrica oficial y los psicoanalistas más ortodoxos. Al mismo tiempo, cada vez despierta más dudas la efectividad de los fármacos psicoactivos: un reciente artículo publicado en el Journal of the American Medical Association señala, por ejemplo, que estos no son mejores que placebos cuando se aplican a personas con depresión debil a moderada.

El doctor C. Pfeiffer, uno de los pioneros en el uso del tratamiento nutricional para los problemas mentales, descubrió que cerca del 90% de los pacientes clasificados como esquizofrénicos podrían reintegrarse en la sociedad a través de una terapia basada en la dieta y la nutrición complementaria. Por lo general, la medicina oficial los considera como incurables y los somete a la dependencia de las drogas psiquiátricas de por vida.

Hace unos tres años, Jack Challem publicó el libro La comida, una solución al malhumor, en el que analiza los resultados de las últimas investigaciones que relacionan la dieta con las alteraciones psíquicas, desde los raptos de malhumor hasta el insomnio, la depresión o la esquizofrenia. Mantiene que la falta de neuronutrientes, que al principio se manifiestan como inexplicables ataques de mal humor, irritabilidad, fatiga, insomnio y accesos de ansiedad o de depresión leve, a la larga acaban evolucionando hacia la esquizofrenia, el trastorno bipolar o la depresión crónica si no se realizan a tiempo los necesarios cambios en la dieta y no se recurre a complementos nutricionales.

Un poco de historia

El año 1897, el doctor Christiaan Eijkman, a cargo del Hospital de Sumatra, en la actual Indonesia (entonces una colonia holandesa), observó que las gallinas alimentadas con arroz pulido (descascarillado) mostraban síntomas muy similares al beriberi: debilidad y dolor en las extremidades, edemas, arritmia y confusión mental. Cuando las aves volvían a su dieta habitual de arroz integral, se restablecían rápidamente, recuperando la salud. Investigando más sobre el tema con su ayudante, el Dr. Gerrit Grinjs, llegó a la conclusión de que el beriberi se debía a la carencia de un nutriente esencial que más tarde se denominó con el nombre de la vitamina del beriberi o vitamina B (después, tiamina o B1).

Otra enfermedad causada por carencias vitamínicas es la pelagra. Aunque este es su nombre oficial –debido a las dermatosis deformantes y endémicas que se extendían por el norte de Italia (piel-agria)–, la enfermedad fue descrita por primera vez por Gaspar Casal en 1735 en su libro Historia Natural y Médica del Principado de Asturias y, desde entonces, en España ha sido denominada lepra asturiana. Durante la Primera Guerra Mundial, la enfermedad alcanzó proporciones endémicas en los Estados Unidos y el gobierno decidió una campaña de investigación médica dirigida por el Dr. Joseph Goldberger. Este aprovechó los campos de prisioneros para ensayar distintas dietas, demostrando en poco tiempo que la enfermedad se debía a la carencia de la vitamina que más tarde se denominó B3 o niacina. La pelagra es también conocida como la enfermedad de las 3 D: Dermatitis, Demencia, Deceso.

Como hemos visto, los estados carenciales de la B1 como de la B3 afectan a la salud física, pero también se manifiestan en el sistema nervioso o psíquico. Si bien la carencia absoluta o casi absoluta de estas vitaminas difícilmente puede manifestarse hoy en día con la dieta habitual, sí puede haber muchos casos de déficit crónico de una vitamina, lo que con el tiempo puede afectar al sistema nervioso y más si esa insuficiencia coincide con otras carencias nutricionales, o con desequilibrios bioquímicos producidos por una alimentación incorrecta o como consecuencia de una medicación, de un ambiente tóxico o de alguna adicción (especialmente el alcoholismo).

Varios estudios han demostrado que un déficit subclínico de B1 puede originar depresión, inestabilidad emocional y agitación. Ensayos realizados con B3 han dado resultados comparables a la acción de las benzodiacepinas: relajantes, sedantes y tranquilizantes. Su empleo en altas dosis se ha revelado efectivo frente a la esquizofrenia.

La importancia de las vitaminas

A mediados del siglo pasado, varios científicos de la talla de Linus Pauling, C. Pfeiffer, A. Hoffer o H. Osmond construyeron las bases teóricas y experimentales de la medicina ortomolecular y, en particular, de la psiquiatría ortomolecular, que en esencia puede definirse como el tratamiento de las enfermedades mentales mediante complementos nutricionales y, en especial, con vitaminas.

A medida que se fue avanzando en conocimientos sobre la bioquímica del ser humano y de los animales, se han ido encontrando nuevas moléculas orgánicas que están implicadas en el equilibrio del sistema nervioso y en el funcionamiento del cerebro. Hoy sabemos que el cuerpo sintetiza numerosas proteínas que actúan tanto a nivel de neurotransmisores como de hormonas y que nuestro bienestar emocional es el resultado de un delicado equilibrio entre todas esas sustancias, que unas veces actúan de forma sinérgica y en otras antagonizando unas con otras.

La clave de la salud reposa en la capacidad del organismo para procurarse con la alimentación las materias primas necesarias para sintetizar esos neurotransmisores y en hacerlo en las cantidades que el cuerpo requiera en todo momento. Ahora bien, esos procesos de síntesis química se revelan extraordinariamente complicados y hay unas moléculas en ellos que actúan como catalizadoras de ciertas etapas críticas del proceso: las vitaminas. Por ejemplo, la vitamina B6 es fundamental para la síntesis de serotonina, dopamina y GABA (Ácido Gama-Amino-Butírico), y la vitamina C para formar la norepinefrina a partir de la dopamina.

El ácido fólico o vitamina B9 es bien conocido porque se suele administrar a las embarazadas. Una leve carencia en folatos puede dar origen a malformaciones en el tubo neuronal del feto y degenerar en espina bífida. Sin embargo, la administración de esta debería hacerse antes del embarazo ya que un nivel óptimo de la misma puede llegar demasiado tarde en el proceso del desarrollo fetal (clave entre los días 21 y 27 de la concepción).

Pero las deficiencias de B9 no sólo tienen importancia para las embarazadas y su hijo. En coincidencia con otros investigadores, Edward Reynolds señala en Folic acid in Neurology que los niveles bajos de ácido fólico se caracterizan por la aparición de estados depresivos. En ancianos, los bajos niveles de B9 se asocian con demencia senil, Alzheimer y pérdida de memoria reciente.

La B6 o piridoxina, que como ya hemos visto es clave para la síntesis de varios neurotransmisores, aumenta la producción cerebral de serotonina, lo que se traduce en una sensación de relajación y tranquilidad. Junto a ésta, hay que destacar la vitamina B3 (la de la pelagra). Abram Hoffer, el pionero de la psiquiatría ortomolecular, trató a más de mil pacientes esquizofrénicos con grandes dosis de vitamina B3 (1 a 6 gramos/día), logrando resultados comparables a las benzodiacepinas.

Respecto a la B12, se han obtenido espectaculares resultados en casos de demencia senil mediante suplementación con vitamina B12 y en especial si se administra junto con la B9.

En general las vitaminas del grupo B suelen suministrarse en conjunto como un Complejo B que incluye: B1, B2, B3, B5, B6, B8 o biotina, B9 y B12, a las que se agregan tres sustancias que juegan un papel complementario y que antiguamente se consideraban como pertenecientes al grupo B: colina, inositol, y PABA.

La colina –al igual que las vitaminas D y K–, es sintetizada por nuestro organismo, si bien, en los casos de problemas mentales o nerviosos, no lo hace en la proporción que se requiere y debe complementarse mediante nutrientes. Se trata de la molécula precursora de un importante neurotransmisor: la acetilcolina, involucrada en las actividades neuronales, desde el movimiento muscular hasta la memoria, la capacidad cognitiva y el equilibrio emocional. Hay varios estudios que demuestran su efectividad tanto en casos de memoria senil como de trastorno bipolar.

El inositol es otra sustancia incluida en el Complejo B y que también puede ser sintetizada deficientemente por el organismo. Hace unos años, se hizo un estudio que comparaba la efectividad del inositol con la droga fluvoxamina (químicamente similar a Prozac) en 20 pacientes que sufrían ansiedad y ataques de pánico, demostrándose que tiene efectos comparables a ese fármaco.

En otros estudios se demostró la efectividad del inositol frente a la bulimia nerviosa, la ansiedad y la depresión, así como en la mejora cognitiva de un grupo de enfermos de Alzheimer. Cabe señalar que el inositol actúa en la sinapsis, al igual que los psicofármacos antidepresivos y ansiolíticos SSRI (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), por lo que algunos naturópatas lo denominan Prozac natural. El inositol es un componente natural de frutas, vegetales, legumbres, nueces, semillas y carne, por lo que en una dieta normal ingerimos del orden de un gramo de inositol al día, pero para lograr un efecto farmacológico se necesitan entre 10 y 20 gramos/día.

Los resultados de los ensayos clínicos anteriormente reseñados se realizaron analizando vitamina a vitamina, aunque solemos tomar las vitaminas del Grupo B como un complemento completo (Complejo B), por lo que es de esperar que haya una acción sinérgica de mayor efectividad. Por último, debe tenerse en cuenta que una dieta con exceso de azúcar o abuso de alcohol tiende a consumir las reservas de vitaminas del grupo B del organismo.

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viernes, octubre 09, 2009

Bajo nivel de B12 estaría ligado a deterioro mental con la edad

jueves, noviembre 29, 2007

Bajo nivel de B12 estaría ligado a deterioro mental con la edad

Bajo nivel de B12 estaría ligado a deterioro mental con la edad

29 de noviembre de 2007
NUEVA YORK (Reuters Health) - Los bajos niveles de vitamina B12 podrían acelerar el deterioro mental en las personas mayores, sugirió un nuevo estudio.
Entre un grupo de hombres y mujeres de 65 años o más, aquellos con mayores niveles de vitamina B12 mostraron un deterioro más lento de la función cognitiva luego de 10 años, hallaron los investigadores.
El ácido fólico y la vitamina B12 pueden reducir los niveles de homocisteína, una proteína relacionada con la enfermedad de Alzheimer, lo que sugiere que la suplementación con estas vitaminas B podría prevenir la demencia, explicaron los autores en American Journal of Clinical Nutrition.
No obstante, el ácido fólico puede enmascarar una deficiencia de B12 y algunos estudios vincularon los bajos niveles de B12 y el alto consumo de ácido fólico con un deterioro mental más rápido.
Para comprender mejor la relación entre la homocisteína, el ácido fólico, la vitamina B12 y la función cognitiva, el equipo del doctor Robert Clarke, de la University of Oxford en Gran Bretaña, realizó un seguimiento a 1.648 hombres y mujeres de más de 64 años, a los que se evaluó la función mental al menos tres veces en un período de 10 años.
Los investigadores controlaron los niveles de la parte biológicamente activa de vitamina B12, la holotranscobalamina, y también el ácido metilmalónico, un indicador de la función de la B12. Los autores explicaron que controlar la vitamina B12 en sí tiene "escaso valor predictivo".
No hubo relación entre la homocisteína o los niveles de folato o ácido fólico y la función cognitiva, reveló el equipo.
Sin embargo, los bajos niveles de holotranscobalamina y ácido metilmalónico, ambos indicadores de niveles escasos de vitamina B12, se vincularon independientemente con un deterioro mental más rápido.
Niveles más altos de folato junto con cantidades bajas de B12 no aceleraron la decadencia cognitiva.
Los resultados sugieren que duplicar los niveles de vitamina B12 en una persona por medio de suplementos orales podría desacelerar cerca de un 30 por ciento el deterioro mental, manifestaron Clarke y sus colegas.
De acuerdo con los hallazgos, los bajos niveles de vitamina B12 anteceden el deterioro cognitivo, concluyeron los autores.
Los ensayos actuales que comparan la vitamina B12 con placebo en la prevención de la enfermedad cardíaca brindarían una respuesta definitiva sobre si la vitamina puede preservar verdaderamente la función mental en las personas que envejecen, agregó el equipo.
FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, noviembre del 2007


PSIQUIATRIA ORTOMOLECULAR
Blog de la Fundacion ProSalud A. C. y la OMSNO A. C.
www.nutriologiaortomolecular.org

miércoles, noviembre 14, 2007

Contra la demencia, dieta saludable
Dieta mediterránea
El pescado, las verduras y las frutas contienen antioxidantes.

Un estudio científico develó más evidencias de que una dieta basada en verduras y pescado reduce la probabilidad de demencia en la vejez.

La investigación, publicada en la revista científica estadounidense Neurology, afirma que la llamada "dieta mediterránea" o los suplementos carotenos de largo término, actúan como defensas ante este tipo de enfermedad.

Ambos contienen antioxidantes que protegen de daños al cerebro.

La Sociedad del Alzheimer en Inglaterra afirma que la mayoría de personas pueden reducir el riesgo de demencia tan solo con llevar una dieta saludable.

El primer estudio publicado en Neurology, indagó las dietas de más de 8.000 hombres y mujeres saludables mayores a los 65 años de edad.

Alimentos ricos en omega 3
salmón
sardina
atún
trucha
aceite de soya
nuez
almendra
espinaca
col
semillas de lino
semillas de calabaza

Aquellos que consumían aceites omega-3, que se pueden encontrar en algunos tipos de aceites de cocina y pescado, tenían mucha menos propensión a desarrollar demencia en los siguientes cuatro años.

El estudio asegura que las personas que comen pescado al menos una vez a la semana tienen un 40% de probabilidad menor de sufrir demencia, mientras que el consumo diario de frutas y verduras reduce el riesgo en un 35%.

Sin embargo, el consumo de otro tipo de aceites de cocina que contienen omega-6, como el aceite de girasol, a cambio de aceites con omega-3, dobla este riesgo, según el informe.

La doctora Pascale Barverger-Gateau, del Instituto Nacional Francés para la Investigación Médica y de la Salud en Burdeos, asegura que "estos resultados pueden tener implicaciones considerables para la salud pública".

El segundo estudio publicado en Neurology buscó los efectos de los carotenos en individuos mayores a 18 años.

Pruebas mentales

Los carotenos son los químicos que le dan a las zanahorias su color, y se cree que tienen propiedades antioxidantes beneficiosas.

Zanahorias
Los carotenos dan su color a las zanahorias.

Durante el estudio se realizó un experimento con 4.000 voluntarios a quienes se les distribuyó pastillas con carotenos y pastillas "placebo", sin ingredientes activos.

Aquellos que tomaron la píldora con los carotenos obtuvieron resultados significativamente más altos en pruebas mentales, particularmente en la "memoria verbal".

Se cree que las personas con baja calificación en este tipo de pruebas tienen mayor probabilidad de desarrollar demencia en la vejez.

La razón por la cual este tipo de comidas reducen los riesgos de esta enfermedad aún es poco clara.

Muchos expertos indican que los antioxidantes reducen el daño acumulado a lo largo de los años en las células del cuerpo, incluidas las del cerebro.

En un editorial que acompañó al estudio, la doctora Kristine Yaffe, de la Universidad de California, dice que otros estudios acerca de los suplementos carotenos han demostrado resultados contrastantes, y que el cuadro general no justifica su uso para potenciar la memoria.

Un estudio incluso sugiere que el consumo de carotenos puede ser dañino a largo plazo.

lunes, octubre 22, 2007

Según un estudio la acumulación de azúcar en las neuronas podría ser el origen de algunas de las enfermedades neurogenerativas

Según un estudio la acumulación de azúcar en las neuronas podría ser el origen de algunas de las enfermedades neurogenerativas

A nivel molecular las neuronas de los afectados muestran pequeños depósitos compuestos de glucosa, denominados cuerpos de Lafora, que también están presentes en células de órganos como el corazón o el hígado

Madrid, 22 octubre 2007 (mpg/Azprensa.com)

La acumulación de azúcar en las neuronas podría ser el origen de determinadas enfermedades neurodegenerativas, según sugiere un estudio dirigido por Santiago Rodríguez de Córdoba del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC en Madrid y Joan J. Guinovart del Instituto de Investigación Biomédica en Barcelona. El trabajo, publicado en la edición digital de la revista 'Nature Neuroscience', desvela las bases moleculares de la epilepsia de Lafora, una rara enfermedad neurodegenerativa irreversible que surge en la adolescencia.

Las epilepsias constituyen una de las enfermedades neurológicas más frecuentes (afectando del 1% al 3% de la población a la edad de 80 años). Dentro de las epilepsias se encuentra la Enfermedad de Lafora, una forma de epilepsia mioclónica progresiva que se presenta principalmente en los países del sur de Europa. La incidencia de esta enfermedad sobre la población es muy escasa. En España existen entre 200.000 y 400.000 personas que padecen algún tipo de epilepsia y de éstas sólo están diagnosticadas de Enfermedad de Lafora unas veinte. En todo el mundo se estima que pueden estar afectadas unas cien o doscientas personas, principalmente de los países mediterráneos: españoles, (entre 20 y 30 casos), franceses, italianos, además de indios y habitantes de países del Medio Oriente.

También existen algunos casos en Quebec (Canadá), en una colonia de descendientes de franceses, y casos aislados pero conocidos en Australia, Suecia, EE UU y Bolivia.

Esta enfermedad fue descrita en 1911 por el neurólogo español Dr. Gonzalo Rodríguez Lafora. Los primeros signos clínicos aparecen generalmente en la pubertad y la adolescencia (entre los 10 y 17 años), y en principio se manifiestan generalmente como crisis epilépticas convulsivas o crisis visuales, que suelen describirse como visión de luces o estrellas. Poco después aparecen las mioclonías (sacudidas involuntarias de los brazos y piernas).

Otras manifestaciones neurológicas que suelen padecer los enfermos en el transcurso de la enfermedad son: alteraciones de la marcha, ceguera y afectación de los músculos y de los nervios. Su evolución está marcada por una degeneración progresiva del sistema nervioso y por un deterioro de las funciones cerebrales, conduciendo a un estado de dependencia total. El enfermo se vuelve incapaz de moverse, de hablar, de alimentarse solo, etc. llegando a un estado vegetativo terminal. Los enfermos fallecen alrededor de los diez años después de la aparición de los primeros signos neurológicos.

Es una enfermedad hereditaria, transmitida de un modo recesivo, es decir que dos copias del gen responsable deben de estar presentes para que la enfermedad aparezca. Cuando los dos padres son portadores del gen, la probabilidad de que cada uno de sus hijos desarrolle la enfermedad es del 25% aunque conocemos varias familias con todos sus hijos afectados.

El rasgo característico de la enfermedad es la presencia de los llamados cuerpos de Lafora. Estos depósitos han sido descritos en cerebro, corazón , músculo, hígado, retina y piel. La anomalía responsable se sitúa a nivel de un gen que dirige la síntesis de una proteína perteneciente a la familia de las llamadas fosfatasas.

Según explica Joan Guinovart, "este doble foco de origen constituía un enigma para los investigadores, ya que se ha demostrado que la patología puede contraerse indistintamente a través de la mutación de cualquiera de los dos genes, que están en regiones cromosómicas diferentes, y sin embargo provocar los mismos síntomas".

Los síntomas a los que se refiere el investigador del IRB Barcelona son crisis epilépticas y con su progresión sacudidas involuntarias de brazos y piernas, hasta que el paciente cae en un estado vegetativo terminal aproximadamente diez años después del diagnóstico.

A nivel molecular las neuronas de los afectados muestran pequeños depósitos compuestos de glucosa, denominados cuerpos de Lafora, que también están presentes en células de órganos como el corazón o el hígado.

Los investigadores españoles han descubierto el vínculo entre las mutaciones genéticas en los genes y la formación de los cuerpos de Lafora: malina y laforina trabajan juntos para mantener inactiva una enzima que de otra forma produciría glucosa de forma descontrolada. Los investigadores consideran que la alteración de este recién mecanismo regulador de la glucosa podría explicar el origen de otras enfermedades neurodegenerativas.

AHANAOA A. C.
Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado Saldana
Fundador y presidente.

PSIQUIATRIA ORTOMOLECULAR / DESCRIPCION:

PSIQUIATRIA ORTOMOLECULAR
La Psiquiatría ortomolecular es una corriente médico-psiquiátrica la cual sostiene que las enfermedades psíquicas, y los trastornos de las emociones y del comportamiento, son el producto de un desequilibrio químico en el medio celular cerebral provocado por necesidades nutricionales individuales anormalmente acrecentadas por diversos factores de la civilización industrial moderna, y no satisfechas por medio de una “dieta normal”.

Diversos factores pueden hacer que una persona tenga necesidades de nutrientes muy por encima de lo “normal”, tales como la herencia genética (polimorfismo), raza, sexo, diversas condiciones fisiológicas, la polución medioambiental, la incorporación a la dieta estándar de “alimentos artificiales” elaborados con ingredientes refinados (azucares, harinas, aceites y grasas industrializadas) y con un elevado contenido de aditivos químicos, severamente tóxicos, una excesiva carga de estrés, radiaciones, actividad física excesiva o inadecuada, problemas emocionales e insatisfacción personal, y enfermedades previas.

Si esa necesidad artificialmente incrementada de nutrientes no es satisfecha de manera adecuada y óptima, el cuerpo se enferma, y especialmente el cerebro sufre las peores consecuencias.

La psiquiatría ortomolecular fue utilizada con éxito contundente por primera vez en el tratamiento de la esquizofrenia en 1950 por los colegas y discípulos de Linus Pauling, los doctores Abraham Hoffer, Morton Walker y Humphrey Osmond, quienes administraron a los enfermos además de una dieta compuesta únicamente de alimentos naturales sin refinar, junto con complementos nutritivos con megadosis de vitamina C y vitamina B3 (niacina).

Además del éxito con la esquizofrenia, el método ortomolecular siguiendo las enseñanzas del Dr. Roger J. Williams de la Universidad de Texas, fue comprobado en diversos trastornos como el alcoholismo y la adicción a algunas drogas.

Actualmente, la psiquiatría ortomolecular prescribe además de una dieta saludable, complementos nutritivos, como megadosis (lo que algunos autores denominan optidosis) de vitaminas, minerales, oligoelementos, nutrientes accesorios, fitoquímicos antioxidantes, y algunas otras sustancias naturales.

Redactado y Publicado por: Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado Fundador y presidente de la AHANAOA A. C. (Asociación Hispano Americana de Nutriología Alternativa, Ortomolecular y Antienvejecimiento Asociación, Civil). Con sede en Seattle Washington.

http://www.psiquiatria-ortomolecular.com/